El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 30 de julio de 2015

¿Dónde está Dios?


Perlas para el alma



Donde haya un pájaro, donde haya una flor, donde haya una piedra y donde haya una nube, ahí está Dios. En la brizna de hierba, en la gota de agua, en el grano de arena y en la chispa del fuego, ahí está Dios. En la catedral, en la pagoda, en el salón del reino y en la mezquita, ahí está Dios. En el bar, en el prostíbulo, en el casino y en la sala de meditación, ahí está Dios. En el agua, en el fuego, en el aire y en la tierra, ahí está Dios.
            Dios está alrededor de ti, pero también está en ti, por lo tanto puedes encontrarle en cualquier momento, porque cualquier momento es bueno para encontrarte con Dios.
            Solo tienes que respirar, mantener la atención en esa respiración, y dejarte llevar hacia tu interior. Sin darte cuenta te encontrarás con Él cara a cara. ¡Apúrate, te está esperando!

jueves, 23 de julio de 2015

Mensajes del otro lado


            Ustedes creen que ante el sufrimiento de otro ser humano, y más si ese ser humano tiene algún vínculo familiar o de amistad con ustedes, lo que se ha de hacer es acompañar en el sufrimiento a esa persona. Hasta aquí es correcto, con matices, ya que se ha de acompañar en el sufrimiento a cualquier otro ser humano, y no solamente cuando existe algún tipo de vínculo, se ha de acompañar siempre, con vínculo o sin él, la incorrección estriba en la creencia de que la mejor manera de acompañar al que sufre es sufriendo con él, y consolarle en su sufrimiento desde el propio sufrimiento. Creen que cualquier otra cosa que no sea sufrir con el que sufre es egoísmo, es deshumanizado.
            Este es un error común en todos los seres humanos, es un tremendo error. Si, se ha de acompañar al que sufre, se ha de consolar al que sufre, pero no se ha de consolar desde el sufrimiento, se ha de acompañar y consolar desde el Amor.
 
            ¿Se imaginan ustedes si los que estamos acompañándoles desde el otro lado de la vida sufriéramos con el sufrimiento de cada uno de ustedes?, ¿Se imaginan ustedes a Dios sufriendo? Dios solo Ama, y todos los que estamos a este otro lado también, solo amamos. Y es desde nuestro infinito Amor hacia ustedes que esperamos que nuestra inspiración les llegue para que comprendan la inutilidad de su sufrimiento.
            Necesitan el sufrimiento para crecer, ya que si todo les va bien no aprenden, y están dentro de un cuerpo, única y exclusivamente para aprender, pero no es necesario que se regodeen en ese sufrimiento. Si la razón del sufrimiento acaece en un instante, no necesitan mantener en su mente el recuerdo de ese dolor, porque lo único que consiguen es más dolor, y el sufrimiento acaecido en un instante no es para que ustedes acumulen dolor y sufrimiento inútil, es para reajustar su vida desde ese sufrimiento con la nueva lección aprendida, porque ¿Para qué mantener el sufrimiento?, además de inútil es muy monótono, imaginen ustedes que para aprender una lección, sus profesores les repiten lo mismo una y otra vez, así un día tras otro. Es lo que hacen ustedes.
            Cada momento de sufrimiento es, para ustedes, una nueva oportunidad para aprender a amar, nada más, no la desaprovechen.
            Escuchen a sus hermanos, a todos aquellos que habiendo recibido y aceptado nuestro hálito de amor han levantado su brazo con una luz en la mano para indicarles cuál es el camino, y alumbrar, sobre todo, en esos momentos en los que ustedes con su sufrimiento se adentran voluntariamente en un túnel de tinieblas. Escúchenles cuando les dicen que han de realizar un viaje, el viaje más corto, pero más importante de su vida, el viaje que les va a llevar desde la mente al corazón, el viaje que les va a permitir dejar de pensar en su dolor, el viaje que les va a permitir aprender a amar.
            Escúchenles, realicen ese viaje y amen, sufrir no les sirve de nada.         

miércoles, 22 de julio de 2015

Acariciar la mente


No hay carcelero más despiadado que la mente,
ni grilletes más poderosos que los pensamientos.
Hari Krishan

            Desde siempre ha existido la esclavitud. El dominio y la vejación del hombre por el hombre se remontan en la historia hasta la misma aparición de este sobre la Tierra.
            Da lo mismo cual sea la forma de la esclavitud, porque cualquier forma de esclavitud es brutal en sí misma, es irracional, es inhumana.
            En la actualidad también existe la esclavitud. Son muchos los seres humanos que tienen un amo para el que trabajan por un salario de miseria, son muchos los seres humanos que se ven obligados a vender su cuerpo, son muchos los niños obligados a hacerse soldados, a trabajar o a mendigar un mendrugo de pan en las calles, son muchos los seres humanos que malviven con una economía de subsistencia en barracas en medio de la nada sin agua y sin luz. Son muchas las formas de esclavitud en la sociedad moderna porque mientras existan seres humanos sin escrúpulos, mientras existan seres humanos sin corazón, existirá la esclavitud.
 
            No trata esta entrada de la esclavitud física, en la que un hombre domina a otro, sino de otra esclavitud que no aparece normalmente en los medios de comunicación, ni en los tratados que hablan de la esclavitud, y eso que es la forma de esclavitud más extendida en la Tierra: Es el dominio que  la mente ejerce sobre el ser humano, es el férreo control que la mente ejerce, paradojas de la vida, sobre su propio dueño.
            Es el mundo al revés, el esclavo, que es la mente, domina al amo, que es el ser, convirtiéndose así el esclavo en el amo más cruel, más despiadado y más poderoso que existe. La mente no tiene compasión, no se cansa, no se ablanda, nunca afloja, siempre vigilante, siempre a la expectativa.
            La mente hace que su dueño robe, que su dueño engañe, que su dueño esclavice, que su dueño mate, que su dueño sufra, que su dueño enferme, que su dueño muera. Y, sin embargo, la misma mente, podría hacer que su dueño reparta la riqueza, que su dueño sea feliz, que su dueño ría, que su dueño se mantenga sano, que su dueño viva, que su dueño respete, que su dueño libere.
            Entre la mente que hace que su dueño robe o que su dueño reparta la riqueza solo hay un pensamiento de distancia. Entre la mente que hace sufrir y la mente que hace feliz solo hay un pensamiento de distancia. Entre la mente que hace vivir y la mente que hace matar solo hay un pensamiento de distancia.
            Cambiar ese pensamiento es el trabajo del ser humano, es un trabajo sutil con su propia mente, es casi como acariciarla de manera permanente hasta desgastar su costra de crueldad.
            La herramienta para acariciar la mente es la meditación, a través de la cual va a poder el ser humano traspasar el umbral de la mente para adentrarse en las profundidades de su propio ser, donde, ¡oh sorpresa!, no hay espacios oscuros, sino la luz de su esencia, la luz de su libertad, la luz de su conocimiento, la luz de la alegría pura, la luz de la paz, la luz del amor. Y entonces libres del equipaje de la mente, libres de emociones y de sentimientos inútiles, se vive sin tiempo, se vive sobre todo en libertad.
            Será entonces cuando el ser humano sea consciente de que es él, y solo él quien está a cargo de su vida y de sus situaciones, será entonces cuando el ser humano sea consciente del poder que tiene, para usarlo y hacer así con su vida lo que desee.

martes, 21 de julio de 2015

Miedo al éxito


            El miedo al éxito hace que las personas
 se acomoden en el fracaso,
por ser un espacio confortable y conocido.
Hari Krishan

Sé que puede parecer una locura pensar que pueda haber alguna persona en el mundo que le tema al éxito, o que le rechace. Pero así es. Y no son ni una ni dos, son muchas las personas que por una u otra razón tienen miedo a triunfar.
            Por supuesto que es un miedo inconsciente, y que incluso la misma persona lo negaría una y un millón de veces porque, a simple vista, pudiera dar la impresión de que la persona está dando los pasos adecuados para la consecución del éxito que ansía, porque aunque el deseo externo sea ese, el del éxito, sin embargo, en su interior, de manera totalmente inconsciente, está trabajando para lo contrario.
 
            Voy a tratar de dar un ejemplo: Piensa en un profesional de cualquier rama, que además es reconocido en su trabajo, como un buen profesional, serio, responsable, trabajador, cumplidor de su palabra, cumplidor con el trabajo y cumplidor con los amigos. Un buen día este gran profesional decide establecerse por su cuenta. Tanto él como su entorno están seguros de su éxito, prácticamente es un éxito anunciado, ya que es conocido, es admirado y respetado.
Sin embargo, pasan los meses y no termina de despegar el negocio. Si, no se puede decir que sea un fracaso, pero no termina de ser un éxito. A duras penas cubre los gastos que genera el negocio, pero poco más. Sus ingresos no son suficientes para los gastos normales de la familia. Él sigue estando contento y esperanzado, siempre pensando que en el próximo mes será el despegue definitivo, pero tampoco y así un mes y otro mes.
¿Cómo puede ser?, se pregunta en las íntimas conversaciones que mantiene consigo mismo. Su entorno tampoco lo entiende. Algo pasa, ¿Qué será?
Nuestro profesional es, además un amante de su familia, y cada día en la despedida, tiene la misma conversación con su esposa:
-          “¿A qué hora vendrás?”, pregunta casi siempre su esposa, a lo que el esposo responde:
-          “Si no viene nadie en cuanto acabe con el cliente que tengo a las seis”.
-          A ver si hay suerte y no viene nadie para que llegues pronto”, finaliza su esposa.
-          “A ver…..”, finaliza el esposo, “¡Hasta la noche!”
Y, ¡qué curioso!, casi siempre tienen suerte, no viene nadie y puede salir pronto para ir a casa.
Sin embargo, al llegar a casa se lamenta:
-          “Es que no viene nadie, no sé cuándo van a empezar a aparecer los clientes, ahora parece que vienen con cuentagotas”.
Nuestro profesional, a veces, le comenta también a su esposa:
-          “Creo que me estoy convirtiendo en un brujo, porque esta mañana he pensado que si no viniera el cliente que tenía cita a las diez me iría bien para poder ir al banco, y no ha venido, y ya ha pasado otras veces con otra gente”.
Hasta aquí nuestra historia. ¿Qué opinas?
Es seguro que nuestro profesional nunca va a conseguir el éxito esperado porque mientras con el pensamiento consciente está deseando el éxito, aunque también es cierto que cada vez con menos emoción por la cruda realidad, con el pensamiento inconsciente, desea intensamente que ese éxito no se produzca, alejando a los clientes con su ferviente deseo de que no vengan para poder ir a casa, o para hacer otras cosas en el tiempo que tendría que dedicar a la atención de los clientes.
Porque no es que se esté convirtiendo en un brujo, solo es que “energías iguales se atraen”, y el Universo se encarga de enviarle aquello que más fervientemente desea, es decir, no clientes. Los que llegan son los pocos que atrae con el deseo consciente del éxito que genera con mucha menos intensidad, y por lo tanto con mucha menos emoción que el deseo de no tener clientes.
¿Qué hacer ante esto? Para revertir la situación va a tener que ser consciente “todo el tiempo” de que necesita clientes para triunfar, y así no los repelerá con sus deseos conscientes contrarios al éxito, que no son más que un miedo inconsciente al éxito.
El miedo al éxito puede ser por infinidad de causas, y los boicots también se pueden manifestar también de infinitas formas.
Es necesaria mucha atención a los pensamientos, a las palabras, a los deseos y a las acciones que boicotean la llegada del éxito. Ayuda a esto el mantener la mente en silencio, para que pueda permanecer alerta a cualquier pensamiento, por eso, también para un caso como este de boicot a los deseos conscientes de la persona sirve la meditación.
Puede ser también una buena herramienta mantener pensamientos conscientes del tipo: “Yo soy el éxito”, “Amo a mis clientes”, “Abro encantado las puertas a todos los nuevos clientes”. “Me siento bendecido por los X clientes”, “Me siento agradecido por los X clientes”.
Si crees que te encuentras en una situación parecida en la que el éxito no llega a ti, cuando no parece que pudiera haber ninguna causa que lo impida, mantente alerta, observa sus pensamientos, observa tus reacciones, observa tus pensamientos, observa tus emociones.

 

sábado, 18 de julio de 2015

Amar amando


Perlas para el alma

            Dejen ya de preguntar ¿Cuál será mi misión en la vida? porque su misión en la vida es muy sencilla: Aprender a amar, y punto.
 
            ¿Que tienen que liberar Karma?, si realmente aman el Karma desaparecerá como el hielo en agua hirviendo. ¿Que tienen deudas pendientes?, si realmente aman se condonan todas las deudas más fácilmente que los pecados en el confesionario, ¿Qué tienen que aprender de alguien o enseñar algo?, si, tienen que aprender amar y después enseñar cómo.
            Y ¿Cómo se aprende a amar? Es fácil: A caminar se aprende caminando, a conducir se aprende condiciendo, a cocinar se aprende cocinando, pues a amar se aprende amando. Ama y lo demás llegará por añadidura.
 

jueves, 9 de julio de 2015

Cambio de actitud


Cualquier sufrimiento es inútil,
porque todavía no se ha detectado
ningún nudo de dolor 
que haya conseguido desatar el sufrimiento.
Hari Krishan

Puede parecer increíble, que la vida, ese don tan maravilloso que algunos seres nos hemos dado, convirtiéndonos durante un breve espacio de tiempo de nuestra eternidad en humanos, pueda convertirse, a veces, en algo tan duro, tan inaguantable e insufrible, que bien pareciera que en vez de ir montados sobre la vida, disfrutando de su belleza, lleváramos la vida, y no solo la nuestra, sino la vida de toda la humanidad sobre nuestras espaldas. ¡Y eso pesa!
            Algunos podrían pensar que nada hay en la vida más duro que la propia vida, o mejor los acontecimientos que en ella se generan cada día, pero si hay algo que puede ser muchísimo peor y, de hecho lo es, es la actitud con la que cada uno se enfrenta a todos y cada uno de los acontecimientos de su vida.
            Enfrentarse a la vida cuando la miseria se pasea por ella, puede ser más o menos duro; enfrentarse a la vida, cuando la enfermedad ha tomado posesión de la misma vida, puede ser más o menos angustioso; enfrentarse a la vida cuando la vida  ha recibido la visita de la muerte, puede ser más o menos dramático. La diferencia entre el más y el menos es la actitud.
            De momento, parece que ha quedado sobradamente demostrado, hace ya tiempo, por experiencias en las propias vidas y en las vidas ajenas, que tratar de vivir la vida por el lado más duro no soluciona la miseria, y sin embargo, puede agregar, y de hecho agrega dolor al dolor, de la misma manera que más angustia no soluciona la enfermedad o que por mucho dramatismo que le pongamos a la muerte no va a resucitar al difunto.
            No solo es válida la actitud para los tres casos extremos de miseria, enfermedad y muerte. La actitud hace que varíe también la percepción de cualquier preocupación, de cualquier dolor, de cualquier desengaño, de cualquier sufrimiento o de cualquier decepción.
            Cualquier acontecimiento en la vida ocurre en un determinado momento, pero justo al instante siguiente la vida sigue su ritmo, no se detiene ni por un instante, y si la vida no se detiene, ¿Por qué la persona se queda anclada en la emoción, ya sea positiva o negativa, provocada por el acontecimiento?
 
            Sabemos que todo es energía. El pensamiento es energía, la emoción es energía, la preocupación que sólo es un pensamiento repetitivo sobre cualquier tema sin desear llegar a ninguna conclusión, es como cualquier pensamiento energía que se va almacenando en nuestro sistema energético provocando otras energías nada agradables como son el miedo, la ansiedad, la angustia o la soledad.
            Está claro que por mucho que piense y se preocupe la persona no consigue hacer retroceder ni un ápice a la vida para deshacer el acontecimiento, por lo tanto solo hay que cambiar la actitud hacia cualquier acontecimiento cambiando el proceso de pensamiento, y de inmediato cambia la vida. Con ese cambio de actitud, se deja a un lado del camino el peso cargado, voluntariamente, sobre las espaldas, pero volver a subirse al tren de la vida.
            El cambio de actitud que se escribe en un minuto y se lee en dos segundos, lleva un poco más de tiempo adquirir la habilidad necesaria para ponerlo en práctica, pero cuanto más se tarde, será peor, porque seguiremos añadiendo sufrimiento al sufrimiento, dolor al dolor, angustia a la angustia y dramatismo al drama. Cualquier sufrimiento es inútil, porque todavía no se han detectado cuales son los nudos del dolor que puede desatar el sufrimiento, y, desde luego, no es porque no se tenga experiencia en sufrir, porque sufrimiento en el mundo hay toneladas en cada esquina.
            Puedes analizar cuantos sufrimientos te han solucionado problemas. Si no encuentras ninguno, ¿Para qué sufrir? Empieza a trabajar para vivir la vida con una actitud diferente. ¿Qué cómo se hace?, pues meditando. 
           

lunes, 6 de julio de 2015

Sobre los niños (Aura familiar)


            Cuando dos personas inician una vida en común, con independencia de sus auras individuales, se va formando un aura de pareja, aura que podemos denominar también aura de familia.
            El aura de familia es el conjunto de la energía de los dos miembros de la pareja, tanto en el plano individual como en el plano de actuación en esa mini sociedad que han formado. Es decir, no solamente la energía de cada individuo pasa a formar parte del aura de familia, sino también la energía derivada de su comportamiento en su mini sociedad. Por ejemplo: Los dos miembros de una pareja pueden ser, cada uno de manera independiente, encantadores, compasivos y alegres, pero su relación puede ser un caos, de gritos, de enfados, de engaños o silencios. La energía generada por su mala relación es la que va a ir ganando terreno, por lo que su aura de familia será cada vez más pequeña, más sucia, más pegajosa y más oscura, por usar calificativos que todos podamos entender como negativos y, que a todos nos acerquen a algo realmente asqueroso. Por supuesto que también se van a ver afectadas sus auras individuales.
            Las auras individuales y el aura de familia se van retroalimentando la una a las otras y viceversa.
            Cuando una pareja tiene una relación conflictiva, desde luego lo ideal sería que abandonaran la idea de mantener esa relación que les está destruyendo, e iniciar una separación basada, ya que parece que no puede ser en el amor y el cariño, que fuera al menos en el respeto.
            Pero no es el tema de esta entrada la relación conflictiva de las parejas, sino intentar saber que ocurre con el aura de familia, sobre todo cuando esa familia aumenta con la llegada al mundo de los hijos.
 
            Con independencia del cordón umbilical etéreo, que va a existir entre una madre y su hijo siempre, aunque cada vez más debilitado en la edad adulta. El niño, desde que nace hasta aproximadamente los siete años, tiene un campo energético, completamente vulnerable al ambiente en el que vive. Es decir, está completamente abierto a la energía del exterior, pero sobre todo a la energía de sus padres y por supuesto a la energía del aura familiar, de la que él ya forma parte, y reacciona de manera permanente, en función de su temperamento o su carácter, o mejor, lo que será su temperamento y su carácter.
            Ante la misma energía un niño puede sentir miedo, o ponerse enfermo y otro no, o lo manifieste más suavemente porque sea menos sensible. Pero a todos les va a afectar, la diferencia estriba en la sensibilidad del niño.
            Son muchos los niños que conviven con problemas emocionales de adultos, soledad, ansiedad, estrés, miedo, etc., y no parece, analizando su vida, que exista una razón lógica para ese desequilibrio emocional. El problema está en que solo se analiza lo que se ve en el niño, pero ¿Qué pasa con el comportamiento de los padres? Teniendo en cuenta que los que llevan a la consulta al niño son sus padres y no  van a contar que la relación entre ellos no es la adecuada, o que se siente, (normalmente uno de ellos), tan mal, que aparca al niño delante de la tele; no es fácil llegar a la causa primera de la problemática del niño, problemática que en algunos casos puede derivar en problemas físicos.
            Aun hay más: Los niños que se pasan horas y horas con las nanas que les cuidan pueden tener un problema añadido: Tienen otra energía que les afecta, positivamente si la nana es un dechado de paz, de serenidad y amor o negativamente por los problemas que pudiera arrastrar la nana.
            Muchos problemas de niños pequeños se resuelven trabajando con los padres, siempre y cuando ellos estén de acuerdo, ya que incluso un exceso de celo en el cuidado de los niños, que bien puede ser un miedo no manifestado, pero energéticamente presente, puede afectar al desarrollo emocional del niño.
            Para que el niño tenga una buena salud física y sobre todo emocional necesita que los padres, bien sean: ambos padres, o ambas madres, o solo la madre o solo el padre, según esté estructurada la familia, vivan en alegría, amor, dedicación, respeto, sin miedos, sin traumas, sin ansiedades.
            Para solucionar un problema emocional, o en algunas ocasiones físico de un niño, es posible que se necesite trabajar en varios frentes: en el aura familiar, en uno o en los dos progenitores, y por supuesto en el niño. Sin olvidar que ha de existir, primero el reconocimiento de los padres de su comportamiento, posiblemente destructivo y el compromiso para cambiar ese comportamiento entre ellos y hacia el niño.
            Trabajar solamente en el niño puede solucionar el problema en el corto plazo, pero seguro que no tardando mucho vuelve a aparecer la misma o parecida problemática, ya que no se ha actuado en la fuente de la energía de la que se nutre el niño, el aura de la familia y los propios padres.  
            Es cierto que los niños no vienen al mundo ni con un pan debajo del brazo ni con un manual de trato. Son los padres los que han de ir aprendiendo con la práctica. Pero sobre todo tienen que tener en cuenta que  los niños aprenden con el ejemplo.  
         

viernes, 3 de julio de 2015

Pensamientos audibles


            Cuando nuestra mente campa a sus anchas, que es casi siempre, sin la intervención de nuestra voluntad, es como si se volviera loca, es como un caballo desbocado que corre y salta sin control, y vuelve sobre sus pasos para volver a correr y a saltar, y así indefinidamente.
            Nuestra actuación ante la propia mente es muy peculiar y curiosa. La permitimos que repita y repita y repita los mismos pensamientos de manera permanente, como si con una sola vez no fuera suficiente para entenderlo.
Lo que le permite el ser humano a su mente no se lo permite absolutamente a nadie. Si cualquier persona le repitiera a otra en voz alta una y mil veces la misma cosa, de inmediato le tacharía de loca, se alejaría corriendo o le diría a la persona que visitara a un psiquiatra, porque lo más probable es que hubiera enloquecido y necesitara tratamiento.
 
Y, sin embargo, con nosotros mismos no tomamos ninguna acción, cuando nuestra mente nos hace lo mismo, repetir y repetir, y no una vez, sino una tras otra, un día tras otro.
De nada vale que se diga que somos lo que pensamos, que energías iguales se atraen, que la energía va detrás del pensamiento, es igual, el ser humano es incapaz, posiblemente por su falta de voluntad y su debilidad de carácter de trabajar para dominar a su mente. Pero os imagináis que diferente sería si los pensamientos fueran audibles.
Si fueran audibles y los podría escuchar todo el mundo. Con cinco minutos de escucha sería suficiente para que quien lo escucha actuara igual que aquel al que otro le repite siempre la misma cosa, pensaría que ha perdido la razón. Entonces sí que actuaría la persona. Porque lo que es incapaz de hacer para sí mismo, lo hace las veces que haga falta por “el qué dirán”, para evitar que piensen que está loco.
Pues imagínate que cualquiera puede escuchar tus pensamientos y actúa y tomar las riendas de la dirección de tus pensamientos. O mejor, haz que se callen, así tus pensamientos audibles serán silencio.